Buscando silencio

         No estoy segura de que exista el silencio, estamos en un mundo donde cerrar la boca, estar quietos y observar, no es nada fácil, ni para los más pequeños por razones obvias ni para nosotros (ya no tan pequeños). Somos inquietos y el silencio nos incomoda, ese famoso silencio incómodo cuando estas en una cita, que si te das cuenta no es tan incómodo. Hay que saber callarse en el momento oportuno, mirarse, observase, e intentar no pensar. Porque el silencio también tiene que ser mental, dejemos de pensar por un segundo, dejemos que las cosas fluyan. A veces es mejor estar en silencio, se aprenden muchas más cosas mirando a una persona a los ojos que haciéndole mil preguntas, habéis escuchado alguna vez la frase “los ojos nunca mienten” pues eso. Volviendo a los silencios incómodos, ese silencio que se forma en la mesa con los amigos y que alguno rompe con una broma o es el momento de sacar el móvil y mirar los whats que tienes o los snapchats o los likes o lo que sea que puedas hacer para matar el tiempo, para matar el silencio.

      Estamos cargándonos al silencio, ¿cuántos momentos al día pasamos solos?, ¿cuántos de ellos son en completo silencio?

      La respuesta es fácil: ninguno. Antes, pasaban tiempo rezando, pero ahora somos demasiado “modernos” para creer en algo. Creo que, aunque no creamos, hay que recuperar esos momentos de desconexión y de reconexión con nosotros mismos, con la naturaleza. Necesitamos esos silencios, esos preciados y benditos silencios. Momentos solo para nosotros que los podemos compartir, sí, pero ya no serán silencios, porque alguien moverá un pie, pisará una ramita, o simplemente respirará más fuerte. No podemos controlar a los demás, cada uno sabe lo que hace y decide hacerlo. Nosotros solo podemos evitar, en ese instante, un ruido. Asique, igual es mejor disfrutarlos solos, con los ojos abiertos o, cerrados, para poder estar más con nosotros mismos (otro cliché más).
  
       La verdad, creo que al silencio se llega, se pide demasiado y se da demasiado poco. Es muy difícil acceder a él, siempre dependemos de nuestro alrededor, excepto que estemos en una sala insonorizada sin nada ( que lo veo difícil). Por ejemplo, estoy en casa con la ventana abierta y se escuchan los coches, ahora oigo el maullido de un gato, y ahora aullido de un perro. Por mucho que este en silencio, no hay silencio. Por eso digo que se llega, aprender a estar en silencio es lo difícil. Hablar es demasiado fácil, y se dicen demasiadas tonterías. Lo sabemos todos, y aún así, preferimos decirlas a quedarnos en silencio. No sé porque, luego nos da vergüenza hablar por teléfono y enviamos un triste whatsapp. Por lo tanto, nos contradecimos. Algo nuevo para la especie humana…
   
                                      Por lo tanto, ¿qué es el silencio?

      El silencio pueden ser muchas cosas, el no hablar, o el hablar sin decir nada, eso también es una forma de silencio, o el estar en un sitio sin estar, o el “ya te llamaré “que tanto nos gusta. Hay que encontrar ese silencio tan bonito, con el que te quedas observando algo sin saber porque pero te gusta, el mirar por la ventana del coche con la múscia de fondo, y pensar en tus cosas, eso es, para mi el silencio, o el abrazo que das a alguien especial después de estar tiempo sin verle, en ese instante nadie dice nada, solo disfrutáis de la compañía.


      Ahí es a donde tenemos que ir, en búsqueda del silencio perfecto, con la persona perfecta (quizás tú seas la persona), en el lugar perfecto y a la hora perfecta. Que solo serán perfectos una vez dado ese abrazo, una vez pasado el silencio te darás cuenta de que ese momento fue perfecto. Así que no busques la perfección, busca el silencio y luego todo el ruido que hay después.

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