En caída libre


Miedo a sentir, a dejarnos llevar como en las películas, miedo a mirar a los ojos y no decir nada, miedo a que nos quieran, miedo a dar, y miedo a recibir, miedo sobre todo a que una persona se convierta en tu mundo. Porque ya no se si son más altas las expectativas de encontrar a tu media naranja, a tu príncipe azul (o princesa azul) o de que nos van a romper el corazón, de que vamos a sufrir y que es mejor no sentir. Es mejor encarcelar nuestro corazón, dejarlo en esa jaula y que nadie encuentre la llave. A veces creo que ni nosotros mismos nos acordamos de donde la dejamos.
Hace tiempo que sé, que esta sociedad tiene un problema, hemos pasado de ser niñas y niños que soñaban con la boda perfecta, con encontrar a alguien en la parada del autobús, en la cafetería o en el instituto, a simplemente no soñar, porque sabemos que nos harán daño, mucho daño, vemos como las relaciones a nuestro alrededor se rompen. Como los ojos de tu madre cuando miran a tu padre ya no brillan, esa chispa que veías de pequeño ya se ha ido, como lágrimas remplazan poco a poco la luz de esos ojos. Vemos como se separan, toman caminos diferentes, y tu ya no sabes que creer. Ya no sabes si perseguir tu sueño, o si de tanto soñar se te ha olvidado vivir. Se te ha olvidado que quizás, mientras tu estabas pidiendo un café en esa cafetería de la esquina, soñando, te perdiste esa mirada.
Porqué este miedo, porqué el no quedarse con una persona, porqué le necesidad de estar con más. ¿Acaso no te aporta lo suficiente, acaso no merece ella o él toda tu atención? No juegues con ellos, si tu crees que no la merecen o no quieres que la merezcan no les hagas sufrir. Porque, tal vez, para ellos, si que merezcas toda su atención y es una pena. Déjate llevar sí, haz lo que quieras, disfruta de tu vida, pero no hagas daño, no juegues con las personas, porque a la mínima dejarán de creer en el amor, perderán la confianza y les costará mucho volver a creer, volver a sentir. Piensa bien antes de actuar, antes de decirle que sí, de pasar una tarde con ella o con él, piensa que ella, esta dispuesta a pasar su tarde contigo, que merece que la respetes, y aunque pares cuando te diga que pares, aunque mientras estas con ella, esa hora o dos le trates perfectamente, respétala sobre todo cuando no estés con ella, porque mientras ella piensa en ti, tu piensas también en ti, en nada más. Eso dura hasta que ella se cansa y saca su fortaleza y decide acabar con esta mentira, y aun así a ti te da igual porque tienes a otras tres esperando tu contestación.
Y por chicas y chicos así, dejamos de creer, dejamos de soñar y cerramos aun más nuestro corazón, porque es nuestro instinto de supervivencia. Lo que pasa es que a veces tenemos que dejar entrar, porque uno, solo, no puede, asique a veces merece la pena. No pensemos en el final si ni si quiera hemos empezado, demos una oportunidad a quien se la merezca y no la desperdiciemos, no desperdiciemos oportunidades en gente pasajera. Es difícil saber diferenciarlas, pero arriesgarse, ser valiente, en esta vida es mucho mejor que encerrar nuestro corazón, déjalo volar, déjalo soñar, sueña con él. Pero sobre todo vive, disfruta de todas las experiencias y si al final acabas con el corazón roto, porque como todas las crías, cuando aprenden a volar se caen del nido, tu corazón irá aprendiendo, y por eso le tienes que dejar aprender, se aprende a amar, a sentir, a dejarse llevar. Asique no tengamos miedo a mirar a los ojos y pensar, que con ella, que con él quiero estar, y si lo piensas, o lo has pensado no huyas de ella, no seas un cobarde y te refugies en otras manos, por miedo. Afronta lo que sientes, recoge de tu corazón y suéltalo de nuevo, en caída libre, hasta que un día sus alas se abrirán solas, y entonces, habrá aprendido a volar, habrá aprendido a no tenerle miedo a la caída porque sabe que puede. No tengas miedo a sentir, no tengas miedo a estar con una persona, a darlo todo, pero, sobre todo, sobre todos tus miedos, no olvides ser feliz, ser libre, y vivir, de saltar desde lo más alto, de arriesgarlo todo por ella, por él, por esa sonrisa, por esos labios calientes que te acogen cada día. Por esos besos en el cuello que tanto te gustan, no los dejes escapar, porque llegará alguien que no lo haga y ahí será demasiado tarde.

Tu, tendrás que aprender a volar, porque ella ya lo hizo.

Comments

Popular Posts