En caída libre
Hace tiempo que sé, que esta
sociedad tiene un problema, hemos pasado de ser niñas y niños que soñaban con
la boda perfecta, con encontrar a alguien en la parada del autobús, en la cafetería
o en el instituto, a simplemente no soñar, porque sabemos que nos harán daño,
mucho daño, vemos como las relaciones a nuestro alrededor se rompen. Como los
ojos de tu madre cuando miran a tu padre ya no brillan, esa chispa que veías de
pequeño ya se ha ido, como lágrimas remplazan poco a poco la luz de esos ojos.
Vemos como se separan, toman caminos diferentes, y tu ya no sabes que creer. Ya
no sabes si perseguir tu sueño, o si de tanto soñar se te ha olvidado vivir. Se
te ha olvidado que quizás, mientras tu estabas pidiendo un café en esa cafetería
de la esquina, soñando, te perdiste esa mirada.
Porqué este miedo, porqué el no
quedarse con una persona, porqué le necesidad de estar con más. ¿Acaso no te aporta
lo suficiente, acaso no merece ella o él toda tu atención? No juegues con
ellos, si tu crees que no la merecen o no quieres que la merezcan no les hagas
sufrir. Porque, tal vez, para ellos, si que merezcas toda su atención y es una
pena. Déjate llevar sí, haz lo que quieras, disfruta de tu vida, pero no hagas
daño, no juegues con las personas, porque a la mínima dejarán de creer en el
amor, perderán la confianza y les costará mucho volver a creer, volver a
sentir. Piensa bien antes de actuar, antes de decirle que sí, de pasar una
tarde con ella o con él, piensa que ella, esta dispuesta a pasar su tarde
contigo, que merece que la respetes, y aunque pares cuando te diga que pares,
aunque mientras estas con ella, esa hora o dos le trates perfectamente, respétala
sobre todo cuando no estés con ella, porque mientras ella piensa en ti, tu piensas
también en ti, en nada más. Eso dura hasta que ella se cansa y saca su
fortaleza y decide acabar con esta mentira, y aun así a ti te da igual porque
tienes a otras tres esperando tu contestación.
Y por chicas y chicos así, dejamos
de creer, dejamos de soñar y cerramos aun más nuestro corazón, porque es nuestro
instinto de supervivencia. Lo que pasa es que a veces tenemos que dejar entrar,
porque uno, solo, no puede, asique a veces merece la pena. No pensemos en el
final si ni si quiera hemos empezado, demos una oportunidad a quien se la
merezca y no la desperdiciemos, no desperdiciemos oportunidades en gente
pasajera. Es difícil saber diferenciarlas, pero arriesgarse, ser valiente, en
esta vida es mucho mejor que encerrar nuestro corazón, déjalo volar, déjalo soñar,
sueña con él. Pero sobre todo vive, disfruta de todas las experiencias y si al
final acabas con el corazón roto, porque como todas las crías, cuando aprenden
a volar se caen del nido, tu corazón irá aprendiendo, y por eso le tienes que
dejar aprender, se aprende a amar, a sentir, a dejarse llevar. Asique no
tengamos miedo a mirar a los ojos y pensar, que con ella, que con él quiero
estar, y si lo piensas, o lo has pensado no huyas de ella, no seas un cobarde y
te refugies en otras manos, por miedo. Afronta lo que sientes, recoge de tu
corazón y suéltalo de nuevo, en caída libre, hasta que un día sus alas se
abrirán solas, y entonces, habrá aprendido a volar, habrá aprendido a no tenerle
miedo a la caída porque sabe que puede. No tengas miedo a sentir, no tengas
miedo a estar con una persona, a darlo todo, pero, sobre todo, sobre todos tus
miedos, no olvides ser feliz, ser libre, y vivir, de saltar desde lo más alto,
de arriesgarlo todo por ella, por él, por esa sonrisa, por esos labios
calientes que te acogen cada día. Por esos besos en el cuello que tanto te
gustan, no los dejes escapar, porque llegará alguien que no lo haga y ahí será demasiado
tarde.
Tu, tendrás que aprender a volar,
porque ella ya lo hizo.
Comments
Post a Comment